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El presidente de Colombia, Santos posa con los soldados que participaron en la Operación Sodoma, que mataron superiores de las FARC, el 26 de septiembre de 2010.

 

El Capitalismo en su intento por sobrevivir y renovarse utiliza las más variadas maniobras en pos de intentar  generar un grado de legitimidad tal que haga que las instancias de validación del mismo, entre otras las elecciones, sigan siendo su caballo de batalla.

En medio de este teatro de insatisfacción que el mismo sistema reconoce y califica como “crisis”, intenta utilizar las instituciones que el mismo creo como parte de la hegemonía cultural con el objetivo de permanecer en el poder.

Claro está que la depredación de los bienes comunes a gran escala, la sobre explotación de cada vez más trabajadores y trabajadoras,  la opresión de una minoría sobre las mayorías desata en todos los continentes enfrentamientos de clase y en este contexto hace que los lideres burgueses se replanteen distintas tácticas para mantener la dominación.

En el campo de lo mediático encuentran un espacio inmejorable para reestructurar sus imágenes públicas para continuar con la profundización de las políticas de hambre y saqueo.

Un hecho histórico para explicar esto son los premios Nobel de la paz, otorgados a las personas, en palabras de su creador, que hayan trabajado más y mejor en favor de la fraternidad de las naciones.

A través del reconocimiento y la premiación, herramientas propias de la lógica dominante, en donde la jerarquización, la superación y los logros son parte de la reproducción de las diferencias entre clases sociales, se encuentra un camino inmejorable para realzar las imágenes de los gobernantes en tiempos de crisis.

Los galardonados han sido en su mayoría representantes del imperialismo norteamericano, el último al presidente Obama. Estado que carga con más intervenciones en el mundo en pos de destruir las tierras y encontrar en ellas el modo de matar y quedarse con sus riquezas. En segundo lugar se encuentra las Naciones Unidas u otros organismos, como por ejemplo Unicef, empresas que lavan la cara de la clase dominante.

En el último año el premio se lo llevo el presidente de Colombia. Juan Manuel Santos fue reconocido por haber logrado la “paz” entre el Estado Capitalista con sus fuerzas armadas burguesas y las FARC, es decir, por finalizar con la guerra civil de más de 50 años. Pero claro está que de ninguna manera entendemos esto como un paso hacia delante. Los enfrentamientos surgidos de las injusticias sociales seguirán manifestándose en Colombia como en el resto del continente porque no existe paz en el Capitalismo.

Entendemos que todos los gobiernos de la burguesía están para mantener y profundizar el orden de explotación vigente. Los pueblos, cansados de ser sometidos por el yugo del Capital decimos basta, salimos a la calle en Venezuela, en Argentina, en Brasil, en Chile, Perú, Ecuador, Uruguay…  en Kurdistán, en Francia, en Grecia… y damos la pelea por terminar de raíz este sistema y lograr la paz definitiva.

Tenemos que hacer la Revolución.

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adminColombiaComunicadosInternacional
  El Capitalismo en su intento por sobrevivir y renovarse utiliza las más variadas maniobras en pos de intentar  generar un grado de legitimidad tal que haga que las instancias de validación del mismo, entre otras las elecciones, sigan siendo su caballo de batalla. En medio de este teatro de insatisfacción...