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21, 22 y 23 de Abril de 2017, Buenos Aires, Argentina

Saludamos en primer lugar el esfuerzo de las organizaciones de todos los países y de las distintas regiones de la Argentina para hacerse presentes y participar de este X Encuentro convocado por la CGI así como el esfuerzo organizativo de las organizaciones anfitrionas para su desarrollo.

Saludamos a las organizaciones que se han sumado a la convocatoria de este encuentro ya que justamente en su participación anidó la riqueza de haber podido poner en debate los problemas centrales para el movimiento de las trabajadoras y trabajadores del campo y la ciudad, desde una perspectiva clasista y revolucionaria.

Los capitales imperialistas, los bancos y las empresas multinacionales, con sus Estados y todo su poderío genocida y avasallador, avanzan en una guerra de rapiña con el objetivo de aumentar su tasa de ganancia. En algunas regiones se expresa como guerra abierta y en otros como políticas de saqueo, ajuste y represión.

Los pueblos no se resignan mansamente a esta situación. Esta arremetida del capital sobre el trabajo encuentra a los trabajadores y trabajadoras de todo el mundo peleando, resistiendo a los nuevos embates con las fuerzas que venimos desarrollando en todos las regiones desde el campo popular.

Hay un factor que resulta común en estas disputas y que atraviesa todo el plano regional: la distancia cada vez más profunda entre las burocracias sindicales y las bases. Este divorcio se expresa tanto en los sindicatos como en otras organizaciones populares como lo son los movimientos sociales, estudiantiles o de lucha por la tierra. Las capas burocráticas son parte del poder, son parte de los partidos burgueses, parte del Estado capitalista, muchas veces se materializan directamente en burócratas – empresarios. Actúan como un freno introduciendo las ideas e intereses de la burguesía en el seno de nuestra clase. Pese a su influencia corrosiva, la distancia entre burocracias y  bases se profundiza, cuando logra avanzar la organización de masas con democracia directa e independencia de clase, provocando incluso ciertos “desbordes” políticos. Estas reacciones de los trabajadores y trabajadoras que buscan una participación real en los procesos de lucha contra las patronales se ve limitado por un elemento: la ausencia de una dirección clasista y revolucionaria capaz de aglutinar los distintos reclamos sectoriales en pos de un objetivo de mayor alcance, que desnude al calor de la pelea cotidiana el problema de la explotación como fenómeno social general.

Los distintos procesos de organización y lucha que se desarrollan desde el movimiento obrero y  todos los sectores populares, con desiguales expresiones y niveles de confrontación, en nuestra región se encuentran aún sin una dirección revolucionaria estratégica. Esto hace que las victorias parciales que obtenemos con organización y lucha queden bajo fuego enemigo, rápidamente disueltas o aisladas.  Nuestros logros pueden quedar como conquistas impotentes al no contar con una opción revolucionaria de masas que nos oriente hacia una salida política para todos los  pueblos oprimidos del mundo. Este problema  es uno de los desafíos principales que como trabajadores y trabajadoras que construyen organizaciones de intención revolucionaria debemos asumir, con humildad pero con firme convicción, porque la felicidad de nuestros pueblos depende de ello.

Declaramos:

La lucha contra la precarización de las condiciones de trabajo y la flexibilización de las condiciones laborales como política de los estados capitalistas, administradores de las multinacionales, toma un carácter programático para los trabajadores y trabajadoras y para sus organizaciones, ya que es una de las manifestaciones inmediatas de las políticas imperialistas del capital y porque nos permite avanzar en la lucha unitaria, contra la fragmentación política de nuestra clase.

Frente a las tendencias del revisionismo, del reformismo, del posmodernismo, reafirmamos la necesidad de confrontar estas expresiones de la ideología enemiga defendiendo la teoría y la praxis revolucionaria, ubicándonos consecuentemente desde nuestro interés de clase, reafirmando a la clase trabajadora como la clase revolucionaria.

Son enormes las batallas que dan los pueblos contra todo tipo de injusticias y con distintas metodologías, pero identificamos como un grave problema que lo hacen de manera fragmentada y dispersa. Por ello es de orden principal trabajar, sin miramientos mezquinos, hacia la unidad real, concreta y efectiva de los sectores del clasismo y del combativismo, que dan pelea en el campo como en la ciudad. De esta manera podremos fomentar la masividad y la confrontación de las disputas con los poderosos, así como  aspectos centrales de la pelea que implican nuestra autodefensa popular.

Estamos llamados a comprender los procesos complejos para intervenir decididamente en la unidad de nuestra clase y nuestras organizaciones, construyendo una vanguardia obrera que sea capaz no solamente de darle continuidad a nuestras luchas, sino de fomentar la vocación de poder popular en nuestros territorios. Es menester entender y edificar esta unidad regional también en su expresión sindical, fomentando el internacionalismo proletario.

Reafirmamos que todo el caudal de rebeldía y organización de la clase trabajadora y el conjunto de los pueblos oprimidos de Nuestra América, cada una de las experiencias que hacemos en las distintas expresiones de lucha que nos damos, debemos orientarlas hacia la única salida que nos queda a los pueblos del mundo para liberarnos: la revolución socialista.

adminArgentinaComunicadosInternacional
  21, 22 y 23 de Abril de 2017, Buenos Aires, Argentina Saludamos en primer lugar el esfuerzo de las organizaciones de todos los países y de las distintas regiones de la Argentina para hacerse presentes y participar de este X Encuentro convocado por la CGI así como el esfuerzo organizativo...