Publicamos el aporte enviado por el Movimiento Guevarista Tierra y Libertad.

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Cuando el Che se preguntaba si la Revolución Cubana fue una excepción histórica o la vanguardia de la lucha anticolonialista, terminaba afirmando que el proceso tenía características de ambas posibilidades: era excepcional por las particularidades propias del pueblo cubano y por cuanto el  Imperialismo no esperaba ese golpe  tan cerca de sus dominios y nunca más volvería a estar desprevenido frente a ningún movimiento revolucionario que se lanzara en el continente americano a la lucha armada por el poder, pero era también un proceso de vanguardia por cuanto abría una época en América Latina de lucha contra el Imperialismo y el Colonialismo, y el proceso cubano seguramente iba a inspirar a otros revolucionarios del continente a seguir su ejemplo, en medio de los días negros que el asesinato de Lulumba, le anticipaban al mundo.

Hoy, 56 años después de la publicación de este histórico documento, tenemos que reconocer que el Che tenía razón en ambas propuestas, finalmente la Revolución Cubana terminó por ser una excepción histórica, nunca más los pueblos de América lograron liberarse del dominio imperialista; la experiencia del M- 26 fue el ejemplo que movilizó a miles de jóvenes, obreros, campesinos, mujeres, pobladores en luchas guerrilleras bajo la estrategia del “foco” en todo el continente, desde México hasta Chile, se sucedieron cientos de intentos revolucionarios que pusieron en práctica la experiencia cubana, pero que serían derrotadas en oleadas criminales y reaccionarias pensadas desde el Pentágono y puestas en juego por los gobiernos títeres de la región, y tras la caída del bloque del Este, días negros se instauraron sobre toda la especie humana sometida al terror de las guerras, el fascismo, el genocidio y la crisis de sobreproducción. Y eso nos obliga a preguntarnos ¿cuáles fueron las causas que ocasionaron esas derrotas? y ¿por qué los pueblos de América no pudieron, y no pueden hasta el día de hoy liberarse y emprender el camino hacia el socialismo?

Tanto Mariátegui como el Che propusieron una movilización de las masas empobrecidas de América Latina para asaltar el poder y construir el socialismo, y antes de la experiencia cubana hubieron dos Revoluciones exitosas que probaron lo acertado de este planteamiento, la Revolución Mexicana y el triunfo de las tropas de Sandino en Nicaragua, en ambos procesos se produjo una movilización de las masas armadas y una guerra donde participó todo el pueblo, sin embargo en ambos casos la derrota final se produjo por problemas políticos e ideológicos, es decir, por la ausencia de una perspectiva de poder, y la ausencia del mismo estaba determinado por el contenido ideológico no- marxista de dichos procesos. Los procesos posteriores a la Revolución Cubana, tuvieron un fuerte componente marxista, cuando no totalmente, pero no alcanzaron, en su gran mayoría a convertirse en verdaderas guerras de masas, y ante el avance de la represión fueron derrotados.

La derrota de las guerrillas americanas implicó dos fenómenos históricos: por un lado, un repliegue casi general del movimiento revolucionario en América Latina, y por otro lado el ostracismo de la Revolución Cubana que tuvo que bregar sola contra el Imperialismo después de la caída del “Socialismo Real”. El repliegue general de los movimientos revolucionarios, junto con el impacto ideológico de la “caída del muro”, determinó que los pueblos de América no tuvieran la posibilidad de responder de manera contundente ante la arremetida neoliberal de los años noventa, y que finalmente las movilizaciones masivas de fines de la década no pasaron de ser levantamientos espontáneos de la población que terminaron dando paso a los gobiernos “progresistas” de forma pero “bonapartistas” de contenido, que culminaron las políticas anti- populares que el neoliberalismo no alcanzó a cumplir, y que tras una década de populismo marcado por el autoritarismo, el ascenso de la burguesía compradora y una corrupción escandalosa, le han vuelto a abrir la puerta a la derecha más recalcitrante del continente.

El aislamiento de la Revolución Cubana como consecuencia del criminal bloqueo, obligó a Cuba a entrar en el denominado “Periodo Especial”, donde recurrió a abrir la puerta a formas básicas de acumulación privada de la mano de los “cuentapropistas” que desarrollaron formas de economía capitalistas enmarcadas dentro de las políticas socialistas generales de la Isla, las mismas que con el paso de los años y con la apertura obtenida por la diplomacia cubana se han convertido en la base de la economía nacional, y paradójicamente en sostén de los logros de la Revolución, aunque siendo al mismo tiempo prácticas que minan la misma estructura socialista, fenómeno muy similar al de la propiedad privada en los koljós que a la larga se convertirían en el núcleo de la reconfiguración de la propiedad privada en la URSS (cabe mencionar que la URSS recurrió a permitir formas de propiedad privada durante la NEP, y durante la Gran Guerra Patria, algo similar sucedió en China durante el periodo de la Revolución Popular Democrática).

Evidentemente la propiedad privada se mantiene en el socialismo, puesto que durante el periodo socialista no se han eliminado aun completamente las relaciones derivadas de la misma, y por eso es totalmente necesaria la presencia de un gobierno dictatorial del proletariado que impida que la burguesía se reconstituya como clase y asalte nuevamente el poder; y dichas relaciones se fortalecen o debilitan según las condiciones políticas del gobierno revolucionario, y por lo tanto en momentos de crisis interna o de presión imperialista (o ambas), tienden a fortalecerse, mientras que en momentos de ofensiva revolucionaria tienden a debilitarse, y en una sociedad comunista, desaparecen totalmente, desapareciendo así mismo toda forma de Estado. Pero el comunismo es un sistema mundial, no es posible sino a condición de que el sistema capitalista mundial desaparezca y de paso a un nuevo periodo en la historia humana.  Y en el caso cubano, la ausencia de las esperadas revoluciones americanas y la derrota de los movimientos populares implicó un acrecentamiento de la crisis y tener que bregar sola frente a la arremetida del imperialismo yankee.

América Latina, a raíz de la caída del socialismo real, ha sido presa de treinta años de gobiernos capitalistas, neoliberales y bonapartistas, ha visto un recrudecimiento de la pobreza de las masas, confirmando las tesis del Che respecto a la eternización de las condiciones objetivas, no suficientes para la revolución en ausencia de condiciones subjetivas, en el texto anteriormente mencionado se afirma al respecto que:

Las condiciones objetivas para la lucha están dadas por el hambre del pueblo, la reacción frente a esa hambre, el temor desatado para aplazar la reacción popular y la ola de odio que la represión crea. Faltaron en América condiciones subjetivas de las cuales la más importante es la conciencia de la posibilidad de victoria por la vía violenta frente a los poderes imperiales y sus aliados internos.

Uno de los discursos revisionistas más fuertes ha sido siempre aquel que propone “la ausencia de condiciones objetivas” y por lo tanto la necesidad de que las organizaciones de izquierda desarrollen su lucha en el marco de la legalidad burguesa y se apoye, casi sin razonar cualquier tipo de gobierno que se pinte como “progresista”;  y este discurso lleva a una práctica conciliadora que traiciona la revolución y orienta a las masas hacia el cretinismo parlamentario en espera de la llegada de las supuestas “condiciones objetivas”. Desde Marx hasta el Che, pasando por Lenin, Stalin y Mao, el marxismo siempre propuso que las condiciones objetivas eran inherentes a la sociedad capitalista que se encuentra en una crisis permanente motivada por su misma dinámica económica, y que el trabajo de las organizaciones revolucionarias era trabajar para desarrollar las condiciones subjetivas, es decir las condiciones ideológicas que movilicen a las masas hacia la lucha. Y la acción política (de la cual la lucha armada es tan solo una más de sus manifestaciones) es básicamente generar las condiciones subjetivas; y estas condiciones subjetivas no se generan de la nada, o aparecen de la buena voluntad de la historia; las genera la lucha de clases como acción consciente, la violencia revolucionaria y sus estrategias y tácticas de conquista del poder, la ideología se recompone, regenera, transforma, avanza, solo y solo en la lucha de clases concreta y directa, el Che proponía que el foco guerrillero con sus victorias y su propaganda armada genera la base ideológica de la revolución, y por esa razón es fundamental estudiar la estrategia y la táctica de la lucha de clases organizada y la dialéctica de la revolución.

En la época de Marx y Engels el estado más álgido de la lucha de clases implicada la estrategia de la lucha urbana de barricadas, que fue derrotada en la misma Comuna de París, y que llevó a Engels a decir que era insuficiente para vencer frente a ejércitos modernos y que era necesario desarrollar una teoría y práctica proletaria que permitiera superar el problema. Lenin dará una respuesta en base a la experiencia de la Revolución de Octubre con el desarrollo de la teoría de la Insurrección, que propone una acción política que mine el Estado burgués y que en una guerra de resolución rápida tome el poder por asalto contando con la participación de obreros, campesinos y soldados. Las insurrecciones pusieron en jaque al capitalismo de comienzos de siglo, se sucedieron en Berlín, Rumania, Bavaria, Hungría, Bulgaria, El Salvador, España, China, etc., sin embargo jamás se pudo repetir el éxito logrado en la URSS y la mayoría de ellas fueron derrotadas de manera aplastante, siendo además incapaces de contener el ascenso del fascismo. La experiencia de la Guerra Civil Española, la Revolución China en sus tres etapas, la Gran Guerra Patria, permitió el desarrollo de una nueva teoría militar denominada “Guerra Popular Prolongada” que proponía una guerra de masas que en tres momentos derrote al ejército burgués y destruya al Estado; y en base a estas ideas y la experiencia de la Revolución Cubana es que el Che propondría la Guerra de Guerrillas como un método propio de América Latina para derrotar a los Estados capitalistas y al Imperialismo.

Para comienzos de siglo todas estas tácticas y estrategias militares han sido puestas en práctica en América Latina, y todas han tenido relativo éxito, sin embargo, ninguna logró destruir el Estado burgués e instaurar un gobierno popular, por el contrario, parecería que el Imperialismo, las centrales de inteligencia y los ejércitos “peleles” de la región aprendieron la forma de derrotar y aniquilar cada una de estas formas de lucha. Es por esto que, es fundamental, recordar un documento y proceso fundamental en la historia de la revolución proletaria, y ese momento y documento son Las tesis de abril de Lenin de 1917, las mismas que fueron escritas cuando el gran dirigente volvió de su exilio en Suiza y  encontró a su partido en un afán de pactar y defender la revolución burguesa rusa, apenas Lenin se puso al tanto de los acontecimientos lanzó una idea y una práctica que marcaría la historia de la revolución en lo posterior, la idea es que el Partido, la organización revolucionaria puede generar las condiciones subjetivas para la revolución, que como mencionamos antes fue retomada por el Che en su documento del año 61, pero la práctica leninista consiste en que la revolución debe golpear dos veces, y esto es un punto clave que no ha sido suficientemente estudiado.

La organización revolucionaria, como lo descubrió Engels, siempre se encontrará en desventaja frente a las fuerzas del Estado, a ejércitos profesionales, a aparatos de propaganda y a centrales de inteligencia, y se encontrará más en desventaja aún frente a las potencias imperialistas, si la revolución se está organizando en países semicoloniales; sin embargo existen momentos específicos en los cuales se produce lo que Gramsci llamará “crisis de hegemonía” en los cuales el Estado burgués es incapaz de controlar a los pueblos, y los pueblos no quieren ser controlados por el Estado burgués, ¿Cuáles son estos momentos?.

Cuando Lenin postuló la necesidad de convertir la revolución democrático- burguesa en revolución proletaria fue calificado de “delirante”, y se decía que estaba atentando contra la revolución, y que en ese momento el proletariado debía apoyar a la burguesía y la pequeño burguesía en su revolución democrática, hoy se diría “progresista”, pero  lo que Lenin había descubierto es que no se puede golpear a la burguesía cuando esta se encuentra fuerte y asentada en el poder, cuando cuenta con el monopolio de todo el aparato estatal, cuando puede aplastar a los movimientos revolucionarios, se debe golpear a la burguesía cuando se encuentra débil, cuando necesita del pueblo para afirmarse, cuando se encuentra intentando una de sus famosas “revoluciones” que solo buscan reordenar los negocios de las facciones de las clases dominantes, se debe golpearla cuando está tan débil que monta una mascarada democrática y progresista, cuando pierde la simpatía del Imperialismo.

Esa es la radicalidad que Lenin demandó a los bolcheviques, no dejarse seducir por los cantos de sirena de la burguesía asustadiza, no dejarse engañar por sus coqueteos nacionales, sino atacar, atacar sin piedad cuando esta se encuentre debilitada y se vea obligada a fingir ejercicios democráticos; Lenin golpeó a una revolución con una revolución más profunda, golpeó a una burguesía débil intentando democratizar la sociedad para asentar su modelo de dominación; todas las revoluciones cumplieron con esta dialéctica, la Revolución Española no se dio contra la monarquía, se dio en el seno de la República, el Frente Popular se hizo con el poder de manos de la burguesía republicana,  la Revolución China no se dio contra el Kuomitang de los años 30, sino con el Kuomitang post guerra que había pactado con la URSS y que había desarrollado una alianza con el Partido Comunista para enfrentar al Japón, la misma Revolución Cubana dio el salto al socialismo, no inmediatamente tras la derrota de Batista, sino contra una pequeño burguesía democrática que pretendía hacerse con el poder tras la derrota de la incursión de la CIA, y con el respaldo de la URSS, etc.

La Revolución en América Latina necesita ser repensada, pero no en su dimensión de violencia revolucionaria, sino en su táctica, en la comprensión de la dialéctica de la revolución, en la debilidad estructural de las fuerzas populares y en la ferocidad del enemigo a enfrentar (que hemos tenido que probar en carne propia en todos los países latinoamericanos). La táctica de la revolución debe considerar en primer lugar la consigna del Amauta peruano “no puede ser calco ni copia, tiene que ser creación histórica, creación heroica”, es decir, debe nacer de las propias condiciones de cada pueblo, de cada nación, de cada época, y en segundo lugar debe obedecer a las leyes de la dialéctica del doble golpe revolucionario , el Partido, la Organización Revolucionaria, el Movimiento, debe esperar en un estado de repliegue táctico concentrado en la construcción de poder popular, el momento en que la burguesía muestre signos de debilidad, y estos signos son precisamente cuando muestra su máscara “revolucionaria”, “democrática”, “progresista”, “liberal”, “nacionalista”, y cuando la misma se encuentre debilitada entonces golpear, golpear de manera agresiva y letal, golpear con todo ese odio que necesitan los pueblos para derrotar a un enemigo brutal, aprovechar las contradicciones en el seno de la burguesía para derrocar violentamente su dictadura, establecer alianzas y pactos con esta burguesía es una traición a la Revolución. Se podría decir que a la burguesía fuerte, fascista, frontal, se la combate para generar poder popular, para generar consciencia de clase, para educar a la clase obrera en la escuela caliente de la lucha concreta, y a la burguesía débil, democrática, “revolucionaria” se la derroca, se le asesta el golpe final, se la entierra en el basurero de la historia junto con su falacia parlamentaria.

Hoy tras la década de parlamentarismo parecería que se perdió la oportunidad de golpear a la burguesía debilitada, y parecería que experimentamos un nuevo ascenso de la vieja burguesía, pero este movimiento es solo aparente, la crisis general de sobreproducción que experimenta el capitalismo desde comienzos de siglo es irreversible, cada año que pasa el capitalismo se hunde más víctima de sus propios antagonismos y las fuerzas productivas que sus relaciones sociales son incapaces de controlar, y cada vez la sombra del fascismo vuelve a aparecer en el horizonte, los EEUU y la elección de Trump, el DAESH, la popularidad de Le Pen en Francia, etc., son la muestra de esta crisis de descomposición y como siempre la burguesía cobarde y pusilánime recurrirá al fascismo para contener a las masas, recordando siempre que el fascismo es una muestra de la grave debilidad de la burguesía como clase dominante, no de su fortaleza, y por lo tanto el momento final de su escalada de fragmentación como clase;  y esto implica que tarde o temprano se producirán en el mundo las crisis de hegemonía donde la burguesía para contener a las masas tenga que recurrir a sus “revoluciones” y “progresismos” y entonces los revolucionarios debemos estar listos para golpear violentamente y aniquilar las democratizaciones burguesas con sendas revoluciones proletarias. Mientras tendremos, seguramente, como lo hacen ya los camaradas turcos, kurdos, indios, filipinos, novorossios, ucranianos, que enfrentar la arremetida criminal del fascismo como sistema mundial, esa será nuestra escuela de lucha, que nos preparará para aplastar a la burguesía democratizante.

Entonces podremos cumplir con el deber histórico de unir a Nuestra América en un destino común, libre del Imperialismo y en construcción del socialismo, solo entonces podremos dar esa mano a Cuba que no se la pudimos dar durante 60 años, y entonces permitir que toda forma de propiedad privada sea erradicada y caminemos los pueblos hacia un futuro rojo, socialista y libre.

 

Sembrando Conciencia para Cosechar Revolución.

Con Arturo y con el Che, el pueblo al poder.

MOVIMIENTO GUEVARISTA TIERRA Y LIBERTAD

MGTL

Marzo, 2017.

adminCubaEcuadorInternacional
Publicamos el aporte enviado por el Movimiento Guevarista Tierra y Libertad.     Cuando el Che se preguntaba si la Revolución Cubana fue una excepción histórica o la vanguardia de la lucha anticolonialista, terminaba afirmando que el proceso tenía características de ambas posibilidades: era excepcional por las particularidades propias del pueblo cubano...